En un blog dedicado a la libertad de
pensamiento no podíamos obviar un tema tan importante como polémico: la
religión. España es en la actualidad un país oficialmente laico. No existe pues
un condicionamiento fuerte que obligue a los ciudadanos a converger en sus
creencias con el Catolicismo ni con cualquier otro culto. Cada uno es, en
principio, libre de elegir en el terreno de la creencia la opción que más le
atraiga. Y no es una minoría despreciable la que ha optado por declararse ateo,
desterrando cualquier creencia de su cosmovisión personal. Aunque, obviamente,
no siempre ha sido así en un país en el que la Fe Católica ha tenido por
tradición la primera y última palabra.
Es incluso posible, que todos, hasta los más ateos hayamos resultado condicionados
en nuestro modo de pensar por el sustrato cultural Católico. Muchos de los que
se declaran ateos fueron introducidos en los ritos de la iglesia de Roma
durante su infancia, siguiendo la inercia doctrinal de sus mayores. No son
pocos entre ellos los que han renunciado posteriormente a dicha Fe. El
principal motivo: las contradicciones de esta con el uso de la razón. Innegable
resulta, en todo caso, que nuestra ética laica arranca de la moralidad
cristiana e incluso sucede lo mismo con nuestro sistema educativo.
De ahí la especial relevancia de la
discutida figura del Jesús de Nazaret en la historia. Las distintas confesiones
presentan de él versiones dispares. El ateísmo se debate entre su negación
histórica y la total humanización de la Figura de Jesús, aceptando su
existencia pero no sus presuntos milagros. Aunque también existe la opción más
escéptica: no mostrar el mínimo interés ni opinión respecto a ese personaje por
conducir al intelecto a un callejón sin salida.
Hoy pretendo ocuparme de aquellos que de
un modo u otro aceptan su existencia. Forman en sí un grupo muy heterogéneo,
pero comparten en su gran mayoría una visión general “encajable” dentro de la
descripción que de Jesús hacen los textos que según se supone dan testimonio de
su existencia: los Evangelios (y principalmente nos referiremos a los cuatro
canónicos). De esas fuentes se acepta que, caso de existir, su nacimiento
habría tenido lugar en torno al año 1 de nuestra era. Los estudios de los
historiadores llevan a creer que muy probablemente fuera en torno al año 6 a.C.
El escenario: algún pueblo de Galilea (si bien Nazaret no existía por esas
fechas) o incluso la ciudad sagrada de Belén. Su muerte se daría, según se
suele aceptar, alrededor del año 30 d.C.
De todos modos, ninguna fuente histórica fiable
respalda ese vago esbozo de sus circunstancias históricas. Cabe la posibilidad
que los hechos (de haberse dado, repito) fueran muy distintos. De hecho existen
voces divergentes con el intento de retratar al Jesús histórico según la letra
de los Evangelios. Aducen que estos sólo pueden prestarse a una lectura
simbólica pero nunca literal. Dicha opinión, aunque minoritaria, es la que
defienden, entre otros, algunos grupos gnósticos. Consideran que los símbolos
de los textos sagrados fueron plasmados no como referencia histórica sino como
orientaciones para realizar un camino interior en busca de mayor tesoro
concebible: la “gnosis” o conocimiento.
Desafortunadamente, los gnósticos se
muestran reacios a emitir teorías acerca
del Jesús histórico, por juzgarlo de escasa relevancia frente a su principal
objetivo: la obtención de la sabiduría o conocimiento interior. ¿Dónde recurrir
para encontrar otra lectura distinta de la generalmente aceptada? Quizás alguno
se preguntará a que se debe mi interés en esa dirección. Pues bien, como
defensor a ultranza del pensamiento libre y no condicionado, creo que resulta
conveniente buscar alternativas razonables en cualquier cuestión que
influya de algún modo en nuestro pensamiento cuando esta no esté bien
fundamentada. Se trata de evitar aceptar ningún tipo de dogma impuesto “porque
sí”. Y como he expuesto antes, considero que la figura de Jesús afecta o puede
afectar de algún modo a la manera de pensar de una buena parte de la población.
Ahí empieza el difícil camino para
encontrar alguna alternativa sólida y razonable a la versión comúnmente
extendida. Quiero destacar aquí la condición de razonable, pues en el denso
bosque de la literatura llamada “New Age” se puede hallar alguna versión
alternativa, pero fundada sobre una presunta “revelación” y no sobre bases racionales ...
Es por ello que me he llevado una grata
sorpresa al dar con una teoría razonada sobre la figura de Jesús fuera de esos
círculos. Se trata del libro “Filia Dei
– Revelando al Hijo del Hombre” escrito recientemente por Mateo Martín
Lapiedra. En este libro su autor, del que bien poca información he podido
encontrar, utiliza originales pero consistentes razonamientos para proponer una
visión sustancialmente distinta del Mesías cristiano. Sitúa su cronología tres
décadas después de lo aceptado y su origen en tierras cercanas a los. También
interpreta el matrimonio sagrado de Jesús y María Magdalena como la unión de
dos facetas opuestas y complementarias en la constitución de un mismo ser
humano completo. Considera así que ambos símbolos confluyen en un mismo
personaje histórico.
Portada
de este curioso libro (GRATIS en formato digital)
La primera reacción ante una visión tan
novedosa puede ser de cierta extrañeza o incluso rechazo. Pero alguien que
defiende el pensamiento original no puede guiarse por los impulsos causados por
el condicionamiento mental previo. Bien al contrario, ante la novedad debe
cuanto menos otorgar el beneficio de la duda, unido a una curiosidad especial.
Tanto más en este caso en que el ansia de negocio no parece ser el motivo de
escribir tan atrevida teoría: pues el autor la regala (sí, pueden leerla o
descargarla totalmente gratis) en su blog. Detalle de agradecer en una sociedad
por lo general obsesionada por obtener beneficio económico a costa del prójimo.
Sobretodo en un momento como el actual, cuando nuestros bolsillos están ya
bastante castigados.
Una vez comenzamos la lectura nos
sorprende que el texto está escrito a modo de novela. ¿Se tratará de un simple relato
de ficción? Pero no se precipiten, pues al cabo de unas pocas páginas comprobarán
que en realidad se trata más bien de un ensayo novelado. Los razonamientos son
por lo demás bastante correctos y originales. Y si bien las líneas sobre las
que basa la teoría son bastante osadas, las conclusiones a que llega no son en
absoluto gratuitas (a diferencia del precio del libro). Supongo que el formato
híbrido entre novela y ensayo puede ser un original recurso estilístico para
reforzar la idea de la unión de los opuestos o complementarios (idea base en la
teoría desarrollada). En todo caso, proporciona también un estímulo adicional
para facilitar la digestión de los no pocos razonamientos. Créanme, el esfuerzo merece la
pena. Eso sí, lanzaré una advertencia. Se trata de un libro para mentes
abiertas. Fanáticos abstenerse.
Pueden
obtener el libro (pdf) gratuitamente en la página:
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